Un error más que es frecuente entre los traders amateur es titubear, entrar tarde a las operaciones.
Antes de comenzar a operar en dinero real se supone que estudiamos y practicamos lo suficiente en un simulador o analizando gráficas para conocer y dominar de manera razonable nuestra estrategia. Y una vez que dominamos la técnica y conocemos las condiciones y los patrones que definen nuestras entradas, podemos considerar a operar en dinero real. Por tanto, una vez que estamos operando si se nos presentan las condiciones que nos define nuestra estrategia como una entrada válida, ¿por qué titubeamos para colocar nuestra orden?, ¿por qué dudamos?, ¿por qué entramos tarde a la operación o la dejamos pasar?
Normalmente la respuesta a estas preguntas es de nuevo: nuestra expectativa. Tememos que esa operación sea perdedora. No estamos seguros que será ganadora. Y nos da temor el 'no saber' lo que pasará.
Pero si no necesitamos saber lo que va a suceder en esa operación, si no nos preocupa el resultado que podamos obtener al colocar esa órden, entonces no existiría ninguna razón para titubear. La señal que esperamos se presenta, entonces actuamos; el resultado de la operación será simplemente un dato para la estadística del sistema. Si aplicamos correctamente nuestra estrategia, y la operación es perdedora, pues simplemente se está cumpliendo con el porcentaje esperado de operaciones perdedoras, y si es ganadora, igual. NO IMPORTA EL RESULTADO DE NINGUNA OPERACIÓN DE MANERA INDIVIDUAL, porque si nuestro sistema nos predice que debemos tener un 60% de operaciones ganadoras y un 40% de operaciones perdedoras cómo podríamos determinar cuáles de las 20, 50 ó 100 operaciones siguientes van a ser las ganadoras y cuáles las perdedoras. Podría darse el caso de que el 40% de perdedoras fueran las primeras 40 de 100 operaciones, o las últimas 40 de 100, o esas 40 perdedoras distribuidas en cualquier órden dentro de las 100; pero es imposible determinar cuál será ganadora y cuál perdedora.
El problema no es la estrategia, o el plan, o el sistema, o el mercado. El problema somos nosotros, el enfoque que damos a cada operación, nuestras falsas expectativas, nuestro entendimiento del mercado.
La mayoría de nosotros, o tal vez todos, hemos al menos alguna vez en nuestra vida jugado a algún juego de azar, o apostado en lotería, o en un casino, o en una rifa, o cualquier cosa similar. Normalmente en todos estos juegos las probabilidades están siempre en nuestra contra, y no podemos hacer nada para cambiarlas o compensarlas, pero aún así no nos sentimos mal si no ganamos. Por ejemplo, vamos a imaginar que tenemos 100 dólares y vamos a jugar a una máquina de algún casino en la que cada juego cuesta un dólar. Metemos nuestro dinero en la máquina y presionamos un botón o jalamos una palanca, entonces esperamos que aparezca algo en la pantalla. Si no nos aparece nada favorable, no nos sentimos derrotados, o perdedores, simplemente aceptamos la pérdida de nuestro dólar y presionamos de nuevo el botón con la esperanza de que ganemos el premio mayor. Podemos seguir jugando 5, 10, 20 o más veces sin que ganemos nada, seguimos donando un dólar cada vez al casino, pero aún así no nos sentimos mal, porque estamos conscientes de que las probabilidades están a favor del casino, no de nosotros, a nosotros nos queda la esperanza de ganar. El dólar es lo que estamos aceptando como nuestro riesgo, y estamos dispuestos a perder tal vez 20 dólares antes de retiranos, el equivalente a perder tal vez 20 operaciones seguidas. Cuando sentimos que hemos perdido suficiente dinero nos podemos retirar de la máquina con lo que nos quedó de los 100 dólares iniciales, y aún así no nos sentimos mal. Tal vez decidimos ir a otra máquina a seguir jugando. Pero en el trading, donde las probabilidades están a nuestro favor, donde podemos ver los patrones formándose antes de arriesgar nuestro dinero, donde nosotros somos el casino; a la segunda o tercera operación perdedora seguida, ya estamos dudando volver a 'jalar la palanca' y nos estamos sintiendo terriblemente mal, con miedo, con dudas, con incertidumbre. Decidimos no colocar la cuarta operación y precisamente esa que no tomamos es la ganadora, lo que sólo sirve para que nos sintamos peor. Todo esto es, de nuevo, el error de tener una expectativa errónea de cada operación. Cuando jugamos en el casino estamos conscientes que es poco probable que ganemos, y por eso no nos preocupa que perdamos 5, 10 ó 20 veces seguidas; pero cuando operamos en el mercado estamos esperando que TODAS las operaciones que realizamos sean ganadoras. ¿No creen que esto es algo incongruente?
Otro ejemplo, para enfatizar el mismo concepto. Supongamos que vamos a lanzar una moneda cargada para que caiga el 60% de las veces cara. Obviemente nosotros siempre escogeríamos cara con cada lanzamiento. Pero qué pasaría si cae cruz (águila o sol, depende del país) 5 ó 10 veces seguidas, ¿por esto cambiaríamos nuestra selección en el siguiente lanzamiento? Claro que no haríamos eso, porque sabemos de antemano que después de una cantida razonable de lanzamientos la cara caerá el 60% de las veces, a pesar de que haya rachas perdedoras dentro del total de lanzamientos. También estamos conscientes en este caso que nunca podremos saber con certeza qué caerá en el siguiente lanzamiento. Entonces el patrón es un 60% de las veces válido, y nosotros apostamos a ganar si respetamos nuestra decisión de escoger cara siempre. ¿Por qué no podemos hacer lo mismo con nuestra estrategia cuando operamos en los mercados, si tenemos una estrategia que nos ofrece un 60% de ganadoras? ¿Porqué a cada 'lanzamiento de nuestra moneda' esperamos que SIEMPRE caiga cara, y nos sentimos terriblemente mal si no es así?
Debemos cambiar nuestra expectativa, de esperar un resultado específico (ganar) en cada operación, a esperar un porcentaje de aciertos en una cantidad razonable de operaciones, sin importar si esta operación o la siguiente o la siguiente o la siguiente, etc., son ganadoras o perdedoras.
Nuestra principal preocupación debe ser: aplicar correctamente la estrategia (leer correctamente los indicadores o la acción del precio), ejecutar nuestra órden a tiempo con su stop y su objetivo, y estar listos para ejecutar la siguiente cuando así se presente la oportunidad.
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